Historia de Vida

Neva Lallemand de Mercado, pintora, escultora y educadora, nacida en Puerto Colombia, Atlántico, ha sido un ejemplo de perseverancia, disciplina, amor y pasión por el arte, así como por su familia y sus estudiantes. Mujer luchadora y trabajadora desde su infancia, logró cumplir su sueño y ahora nos deja su legado a través de la Fundación Academia Neva Lallemand.

Su corta infancia en Puerto Colombia fue suficiente para sembrar en ella el amor por su Costa Caribe: el mar, el viento y las escenas típicas de la región. Estos elementos fueron su fuente de inspiración para sus obras, y siempre manifestó un profundo orgullo por ser oriunda de este lugar. Cuando era niña, su familia se trasladó a Barranquilla, donde pasó el resto de su vida. Desde entonces, demostró ser una niña prodigio en el arte. Pasaba sus horas libres fuera del colegio dibujando con cualquier material que tuviera a mano, creando figuras humanas, animales, plantas e historietas imaginarias basadas en escenas cotidianas, novelas radiales y anécdotas que escuchaba. Fue su tía Carmen Acosta, con el apoyo de sus padres Víctor Lallemand y Luisa Acosta, quien descubrió su talento y se esforzó por cultivarlo, buscando a alguien que la guiara en el mundo del arte. Así fue como llegó a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico y conoció a sus futuros maestros: Emilio Morás, el Profesor Gastaldi y Alejandro Obregón. Aunque era aún muy joven y no cumplía con los requisitos para ser estudiante en la facultad, la niña se infiltraba en los recintos y, en secreto, tomaba notas y aprendía la técnica del dibujo. A medida que llegaba a la adolescencia, su talento y dedicación le valieron ser admitida en las clases universitarias, incluso antes de terminar la secundaria. Su educación básica en esa época la recibió en el Instituto Guzmán González, anexo al Colegio Americano para Señoritas. En 1949, Neva obtuvo el título de Idoneidad en Artes Plásticas otorgado por la Escuela de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico, marcando así el comienzo de sus éxitos en la pintura y la escultura. En 1950, se casó con el amor de su vida, Antonio Mercado Castillo, pedagogo y comerciante, ya fallecido, quien la apoyó, admiró y amó incondicionalmente a lo largo de su vida. De su matrimonio nacieron tres hijos: Reylbeck, Nayda e Iván, quienes, además de ser su razón de ser, también se convirtieron en su mayor inspiración.

A lo largo de su carrera profesional, Neva complementó su educación a través de viajes de observación artística a importantes museos en Europa y América. También participó en innumerables exposiciones individuales y colectivas a nivel local, nacional e internacional, obteniendo primeros y segundos premios, así como numerosas menciones de honor. Además, recibió condecoraciones de entidades artísticas, sociales, cívicas, gubernamentales y no gubernamentales locales, nacionales e internacionales. Neva estuvo activamente involucrada en organizaciones sin ánimo de lucro de carácter artístico, cívico y cultural, dejando una huella positiva en todas ellas. También participó en movimientos feministas mientras estuvo vinculada con la Unión de Ciudadanas de Colombia, abogando por los derechos de igualdad de la mujer. Sus obras de arte han sido adquiridas por coleccionistas y amantes del arte de todo el mundo. Su amigo y admirador de su obra pictórica, Alfredo De La Espriella (1999), expresó que "la crítica siempre la ha recibido con beneplácito, justificando su sensibilidad; todos y cada uno de sus cuadros han inspirado elogios consistentes con su madurez artística".

Durante sus primeros 20 años de carrera profesional, Neva también desempeñó una gran labor docente como profesora de arte en diferentes instituciones educativas, tanto públicas como privadas, en Barranquilla. En 1969, junto con su esposo Antonio Mercado, fundó su propia Academia de Arte Neva Lallemand, que aún permanece abierta, aunque sin la participación directa de su fundadora, quien se retiró de la enseñanza debido a circunstancias propias de su edad. A través de esta Academia, han pasado cientos de estudiantes, algunos de los cuales se han convertido en artistas reconocidos en la actualidad. La Academia también es la custodia de su colección personal de arte.


Estilo e Inspiracion

Neva Lallemand: “la vida es arte”

Barranquilla, Martes, Enero 15, 2013 07:55

“Por eso -y nada más que por eso- me alegro de escribir esta nota sin conocer aún la obra de Neva Lállemand, en quien por otra parte reconozco cualidades que sin lugar a dudas han contribuido favorablemente en el desarrollo de su extraordinaria vocación estética. Porque es la vocación y la admirable disposición para las artes plásticas lo que pude advertir hace varios años en este valiosísimo ejemplar de la inteligencia barranquillera”. Gabriel García Marquéz (Fragmento de “La exposición de Neva Lallemand” – Marzo de 1950)
Asume la experiencia de la vida como una aventura pictórica. Hace del encuadre un espacio donde la lozanía de jóvenes mujeres transmuta con los colores del Caribe y su cultura. La fuente de inspiración para la artista porteña, Neva Lallemand, radica en su amor y asombro por vivir.

El patio de su casa, al norte de Barranquilla, le sirve de estudio. Allí, acompañada de la brisa, el sol, la luna, los verdes arbustos y quizás alguna canción de Plácido Domingo, esta pintora, dibujante y escultora de más de 70 primaveras explaya los secretos del cromatismo y la composición. El óleo sobre lienzo es su inalterable estilo artístico.
Sentada en la antesala de su casa y taller de arte, Neva comenta sobre sus inicios en el mundo de los colores y la estética. Nacida en Puerto Colombia y apadrinada por Barranquilla, agradece de entrada el apoyo de sus padres por desarrollar su vocación. Sin embargo, resalta que fue gracias a su tía materna, Carmen Cecilia Acosta, que pudo orientar sus estudios hacia la Escuela de Bellas Artes de Barranquilla durante 7 años.
“He sido afortunada por mi familia. Eduqué permanentemente los ojos y mis conocimientos. Comencé haciendo novelitas o historietas desde niña, estudié la figura humana y hoy recojo lo cosechado”, afirma Lallemand de cabello rubio, blusa violeta y collar blanco. Una señora bonita de larga sonrisa.
En 1949 con el título de ‘Idoneidad en Artes Plásticas’ fue una de las primeras graduadas de la Escuela de Bellas Artes. Después se vinculó a la institución como profesora por siete años más, y trabajó en colegios públicos y privados de la ciudad como el Barranquilla para Señoritas, Sofía Camargo de Lleras, Saint Mary School, entre otros.
Esta costeña ha participado en más de 150 exposiciones colectivas y 80 individuales. Tiene en su haber ocho primeros y segundos premios e innumerables menciones honoríficas a nivel nacional e internacional como la Medalla de Honor al Mérito en 1967 o la Condecoración con la Orden Andrés Bello en Venezuela en 1982.
Señala que vivir en la Costa le fue completamente favorable. El muelle, la gente, el mar, el calor, le permitieron, comenta, desbordar todo lo que sentía. La inspiración para Lallemand puede venir de cualquier suceso, ya sea de unos árboles de roble bailando al son de la brisa y una cumbia lejana, o de un joven moreno que llega para conversar mientras se escucha el canto de la brisa.
Durante y después de su paso por Bellas Artes visitó muchos barrios del sur de la ciudad, tratando de retratar la riqueza de la vida cotidiana y darle reconocimiento a la cultura popular. Muchas de sus obras muestran personajes populares de la vida Caribe en escenarios fugaces que parecen ir y venir, permitiendo que éstos y los objetos sean los protagonistas.
Sus obras han sido expuestas en los museos de Venezuela, Estados Unidos, Italia, España, Inglaterra y Francia, y perdió la cuenta de cuantas obras ha hecho.
“Para mí la vida es arte. No pienso que sería de mí sin él. Los años pueden pasar pero mis sentimientos siguen siendo iguales al momento de hacer una obra. Eso gracias a Dios. ”, señala la diestra de apellido francés.
Lallemand estuvo felizmente casada con Antonio Mercado Castillo, fallecido, con quien formó un hogar del cual nacieron sus tres hijos Nayda, Iván y Reylbeck. Viven en el exterior, pero en estos momentos el mayor de los tres se encuentra en la ciudad. Escucha con atención cada una de las evocaciones de su madre.
“Mi padre, docente y empresario, siempre apoyó a mi mamá. A diferencia de como dice el dicho, en este caso detrás de ésta gran mujer hubo un gran hombre que la apoyó siempre. Gracias a sus ganas porque el trabajo de mi madre trascendiera, hoy tenemos el proyecto de la fundación Neva Lallemand”, señala Reylbeck, médico y docente de ciencias.
En 2011 luego de compartir la idea con sus hermanos y primos, decidió crear la fundación con el objetivo que niños, entre los 9 y 12, de escasos recursos puedan acceder a través de becas al estudio formal del. Junto con su prima María Ángela Mercado, prepararon el papeleo y registraron la fundación en la Cámara de Comercio. Luego de ser aprobado a comienzos de 2012, el proyecto se encuentra en desarrollo.
La fundación cuenta con el apoyo de diversos profesionales y tiene pensado comenzar a funcionar en el taller Lallemand, con un plan piloto de primer año. Identificar talentos en el área del arte. La visión es construir una escuela de educación formal basado en cuatro pilares: el arte, la autosostenibilidad, el deporte y la parte humana. Esta fundación es hecha con voluntarios y por Reylbeck hace un llamado a aquellos que quieran apoyar la labor.
Neva sonríe nuevamente. Lo ha hecho durante toda la conversación entre carcajadas y algunos recuerdos. Enfatiza una vez más que ha sido agradecida con la vida. “Hoy recojo lo que he sembrado. Cuando comencé era tímida y hoy no dejo de hablar. Mis alumnas están adquiriendo el mismo empeño y cariño por el arte. Cariño que porteños, barranquilleros y Gabo saben que pongo en cada una de mis obras”.

POR
Jose L Rodriguez
Periodista

El Heraldo

Por: Orlando Amador

PERFIL
Neva Lallemand y el arte de su vivir

Sábado, Diciembre 28, 2013 – 00:05

Por:
José Luis Rodríguez R.
Hace del encuadre un espacio donde la esencia Caribe de sus personajes transmuta con el cromatismo de su técnica. La inspiración de esta porteña es la vida.
Con más de 150 exposiciones colectivas, 80 individuales y cientos de bocetos y obras sin exponer, la diestra artista porteña, Neva Lallemand, asegura tajantemente que no lo ha pintado todo. “Es algo que fluye. Por alguna circunstancia siempre habrá una razón para pintar un cuadro, y si no la hay, la buscamos”, afirma seguido de una sonrisa que enmarca su rostro. Comenzó en el mundo del arte haciendo novelitas o historietas desde los ocho años. Estudió la figura humana en Bellas Artes y la identidad del costeño en la calles de Barranquilla durante su adolescencia. Hoy el óleo sobre lienzo sigue siendo su estilo inalterable.
En 1949 con el título de ‘Idoneidad en Artes Plásticas’ fue una de las primeras graduadas de la Escuela de Bellas Artes. Después se vinculó a la institución como profesora por siete años más, y trabajó en colegios públicos y privados de la ciudad como el Barranquilla para Señoritas, Sofía Camargo de Lleras, Saint Mary School, entre otros. “La creatividad es innata. Los niños son creativos por naturaleza, pero si no se cultiva se pierde. ¿Cuántas jóvenes no han desperdiciado su talento por falta de apoyo? Muchísimos”, indica mientras se lleva la mano izquierda a su frente. Esta artista nacida en Puerto Colombia, pero apadrinada por Barranquilla, siempre se ha sentido afortunada por el apoyo que obtuvo de sus padres y familiares para desarrollar su vocación.
Gracias a ello hoy esta mujer, de cabello dorado y ojos azules, tiene en su haber ocho primeros y segundos premios, y numerosos menciones honoríficas a nivel nacional e internacional, como la Medalla de Honor al Mérito en 1967 o la Condecoración con la Orden Andrés Bello en Venezuela en 1982.
La inspiración de Neva Lallemand puede venir de cualquier suceso, pero no niega que vivir en la Costa favoreció su desarrollo como artista. Durante y después de su paso por Bellas Artes visitó diversos barrios del sur de la ciudad, tratando de retratar la riqueza de la vida cotidiana y darle reconocimiento a la cultura popular. Es por eso que sus obras muestran personajes de la vida Caribe, ya sean niños, jóvenes o personajes del folclor de la Región.
Su casa, al norte de la ciudad, es hoy un taller y museo de arte con decenas de sus obras y la de sus alumnos en las paredes. Estuvo felizmente casada con el docente y empresario, Antonio Mercado Castillo, con quien formó un hogar del cual nacieron sus tres hijos Nayda, Iván y Reylbeck. Este último, médico y docente de ciencias en Estados Unidos, es quien lidera el proyecto de la Fundación Academia Neva Lallemand, desde hace dos años. La fundación busca que niños, entre los 9 y 12 años, de escasos recursos puedan acceder a través de becas al estudio formal, mediante la identificación de sus talentos en el área del arte. “La academia y la fundación están vinculadas. Las personas egresadas de la academia hacen exposiciones en nombre de la fundación, y voluntariamente enseñan a los menores en la escuela 76 del municipio de Juan Mina”, comenta Reylbeck frente a la artista.
Neva sonríe mientras su hijo habla. Se ve feliz, pero cuando se le pregunta por cómo se siente al hacer una obra, se exalta levemente en su respuesta. Advierte que “es una sensación imposible de describir, que quedará plasmada en el lienzo para que el espectador lo descubra”.